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Con la proliferación de interfaces, micrófonos, ordenadores, DAW, plugins y prácticamente cualquier otra herramienta de grabación excelente y asequible, hacer música es ahora más fácil que nunca. Aún hay que aprender algunas técnicas para grabar guitarras correctamente, ¡pero no es tan difícil como crees!
Hay varias formas de grabar tu guitarra eléctrica o acústica. Algunas serán iguales y otras diferentes, pero con un poco de práctica, ¡te saldrá de forma natural!
En la primera entrega de esta serie de dos partes, veremos cómo grabar una guitarra acústica.
Grabación de guitarras acústicas: microfonía
Las guitarras acústicas siempre suenan mejor con una buena microfonía. Nada influye más en la grabación que cómo y dónde colocas el micrófono. Si estás empezando y no tienes micrófonos sofisticados, ¡no te preocupes! Aun así, puedes conseguir grandes resultados probando hasta dar con la configuración adecuada.
Para microfonear instrumentos acústicos, lo mejor es usar micrófonos de condensador de diafragma grande o pequeño, aunque, si no hay otra opción, puedes utilizar micrófonos dinámicos. Para una de las técnicas, necesitarás un micrófono que pueda configurarse con un patrón polar en figura de ocho.
¡Con un micro basta!
Puedes conseguir un gran sonido acústico con un solo micrófono. Lo ideal es colocarlo a unos 30 cm de la guitarra, con la cápsula apuntando al traste 14. Así lograrás un buen equilibrio entre cuerpo y brillo. El traste 14 es un buen punto de partida; si necesitas algo más de cuerpo, orienta el micrófono un poco más hacia la caja. ¿Demasiados graves? Apunta el micrófono más cerca del traste 12 para conseguir más brillo.
Dos micrófonos, en configuración XY
Para ello, coloca dos micrófonos de modo que sus cápsulas formen un ángulo de 90 grados entre sí. Orienta este conjunto hacia tu guitarra acústica, empezando de nuevo por el traste 14, y ajústalo a tu gusto. Esta colocación debería ofrecerte una imagen estéreo amplia y agradable de la guitarra, sin problemas de fase.
Dos micros, mástil y cuerpo
Esta técnica puede ser un poco complicada, ya que es fácil que surjan problemas de fase, así que tómate tu tiempo. Un micrófono apunta directamente al traste 14, mientras que el otro apunta al cuerpo, detrás del puente y fuera de eje. Así conseguirás una buena combinación de cuerpo y brillo que podrás ajustar a tu gusto durante la mezcla.
Dos micrófonos, el método Mid-Side
Para esta técnica necesitarás unos micrófonos específicos (¿recuerdas el micrófono con patrón en forma de ocho que mencioné antes?). Esta configuración captará una excelente imagen estéreo de la guitarra y evitará problemas de fase si la mezcla se convierte a mono.
Tendrás que colocar dos micrófonos, uno encima del otro (¡así que prepara los pies de jirafa!). El primer micrófono (con patrón cardioide) apuntará a la guitarra (de nuevo, empieza en el traste 14 y ajústalo a tu gusto). El segundo debe configurarse con un patrón en figura de ocho y colocarse encima del primero, con la cápsula orientada a 90 grados respecto a la del primer micrófono (en esencia, captando el sonido de la sala).
Ahora, en la fase de mezcla (nos estamos adelantando un poco, pero esto es importante), tendrás básicamente dos pistas: la del micrófono cardioide principal y la del micrófono de figura de ocho. Lo que debes hacer es duplicar la pista del micrófono de figura de ocho e invertir la fase de la copia. Si reproduces ambas pistas panoramizadas al centro, no oirás (casi) nada, ya que las fases se cancelan. Sin embargo, si panoramizas una totalmente a la izquierda y la otra totalmente a la derecha, obtendrás una imagen estéreo agradable y amplia que combina a la perfección con el micrófono cardioide. ¡Una forma estupenda de conseguir un sonido estéreo!
No te olvides del piezo
Al grabar guitarras acústicas, si tu guitarra tiene una pastilla piezoeléctrica, ¡conéctala y graba también esa señal! Por sí sola no sonará demasiado bien. Sin embargo, puedes mezclarla si notas que a la guitarra le falta un poco de ataque.
Pasando al DAW
Al grabar, intenta conseguir la mejor señal posible sin saturar los preamplificadores de tu interfaz y deja suficiente margen para que tus plugins hagan su trabajo después. Ajusta la ganancia de entrada de la interfaz para que la señal de tu guitarra acústica alcance picos de unos -10 dB. ¡Ese es el punto ideal!
La sala
Conviene grabar en un espacio lo más silencioso posible, ya que dependes de los micrófonos para captar el sonido. Si puedes, acondiciona acústicamente la zona lo mejor posible para eliminar cualquier reflexión que puedan captar los micrófonos (me ha pasado y no es nada agradable). Si tienes una sala con tratamiento acústico, ¡genial! Si no, intenta colgar mantas gruesas a ambos lados del guitarrista y también delante, si es posible.
Si no tienes acceso a esto, intenta encontrar la mejor habitación posible, con un sonido lo más seco posible. Por lo general, las habitaciones con varias estanterías pueden actuar como difusores, y los muebles tapizados pueden absorber parte del sonido.
Una vez en tu DAW
Si grabaste con un solo micrófono, ¡no hay mucho que hacer! Solo ajusta el paneo a tu gusto.
Si grabaste con dos micrófonos, ajusta el paneo para conseguir una buena imagen de la guitarra. No hace falta llevar estas pistas totalmente a la izquierda y a la derecha; bastará con darles un poco de espacio en la imagen estéreo.
Con la técnica mid-side, configura las pistas como hemos explicado y prueba a ajustar el paneo del micrófono cardioide.
Cuando usas varios micrófonos, conviene enviar todas las pistas de guitarra acústica a una pista de bus. Así podrás controlar el volumen general de la mezcla y, si utilizas la técnica mid-side, ajustar la amplitud estéreo de la señal de la guitarra acústica.
EQ
A la hora de ecualizar, conviene seguir algunas buenas prácticas para que tus pistas acústicas suenen lo mejor posible.
En cuanto a los agudos, lo mejor sería usar un filtro shelving de agudos para realzar el brillo general. También puedes combinarlo con un filtro de paso bajo para atenuar cualquier frecuencia estridente en el extremo superior.
Para las frecuencias graves, la mejor herramienta es un filtro de paso alto, especialmente para eliminar cualquier ruido de baja frecuencia que hayan podido captar los micrófonos (como pisadas, etc.). La acumulación de este ruido en todas las pistas hará que tu canción suene turbia. El mejor truco que he encontrado es ajustar el filtro de paso alto con una pendiente pronunciada y desplazarlo hasta que notes una diferencia en los graves; después, retrocede un poco hasta lograr el resultado que buscas.
Compresión
Con la guitarra acústica, basta con aplicar un poco de compresión para equilibrar los transitorios sin aplastar el sonido general. Empieza con una relación de 4:1 y un ataque rápido para capturar los transitorios, junto con una liberación algo más lenta para conseguir un resultado más suave y menos comprimido. Ajusta el umbral hasta obtener una reducción de ganancia de entre 3 y 4 dB y, después, afínalo a tu gusto.
Reverberaciones y delays
Bueno, todo esto es subjetivo. ¿Dar espacio o no? Tú decides. Sin embargo, lo mejor es tener las reverberaciones y los delays en pistas de bus separadas para poder mezclarlos a tu gusto. Como mínimo, recomendaría una reverberación de sala pequeña para aportar algo de dimensión y conseguir un sonido más «natural».
Sin embargo, cuantos más instrumentos haya en la mezcla, procura que la guitarra acústica comparta reverberaciones y delays con los demás para evitar que el sonido se embarulle. Las reverberaciones mono también funcionan bien cuando se usa un solo micrófono. Reserva el estéreo para cuando utilices varios micrófonos en la acústica, a fin de mantener la coherencia en el campo estéreo.
En cuanto a los delays, si la mezcla lo permite, intenta que las repeticiones sean un poco más amplias que la guitarra acústica en el campo estéreo para que todo se escuche (aunque puede resultar más difícil en mezclas densas). Sin embargo, en un contexto de banda, los delays suelen perderse a menos que sean un efecto destacado. ¡Déjate guiar por el oído!
¡Y eso es todo! Estas son solo sugerencias y puntos de partida, así que no tengas miedo de hacer cambios para adaptarlos a tu canción. Acerca o aleja el micro, oriéntalo hacia otro sitio, comprime la señal, añade saturación o no la añadas. ¡Confía en tus oídos y elige lo que mejor te funcione!


