Índice
Antes que nada, detengámonos un momento para valorar el trabajo y la creatividad que implica componer una pieza musical. Lo admitamos o no, la mayoría hemos deseado alguna vez crear por nuestra cuenta una canción que refleje nuestros gustos personales y nuestra forma de entender la música. Aunque algunos ya habéis creado música con fines profesionales, otros aún estáis buscando un rumbo claro para iniciar vuestro camino. Si perteneces a este último grupo, aquí descubrirás cómo aprender a componer música desde cero.
Antes que nada, para crear buena música, debes conocer todos sus matices y prestar atención a cada detalle, por complejo que sea, que desempeñe un papel importante en la composición. La música es la verdadera esencia de la vida; cuando el lenguaje no logra expresar nuestros sentimientos más íntimos, entra en juego la música. Es profundamente íntima y subjetiva y, por tanto, debe reflejar el carácter singular y la personalidad de quien la crea. Esto es lo que distingue a cada compositor de los demás: sus fuentes de inspiración y sus ideas son muy diferentes de las de sus contemporáneos, y en esa misma diferencia reside la verdadera esencia.

Las habilidades preliminares
Creemos que todo compositor en ciernes, independientemente de su experiencia musical, debería dominar los fundamentos de al menos un instrumento. La razón es que, cuando conoces bien tu instrumento, modificar las notas y cambiar el tempo resulta muy sencillo. La clave para componer buena música está en la improvisación, que a su vez debe combinarse con arreglos y producción musical para crear una melodía inigualable. Los amantes de la música de todo el mundo consideran a Mozart el mejor compositor de todos los tiempos, y con razón: para él, la base de una buena composición consistía en entrelazar las improvisaciones con la pieza original. Cuanto más improvises, mejor será tu composición, pero para lograrlo debes conocer bien el instrumento que tocas.
Oído y memoria
El término «canción pegadiza» se refiere al fenómeno por el que una canción o melodía se te queda en la cabeza durante mucho tiempo y, por más que lo intentes, librarte de ella parece desesperante. Sin embargo, según compositores de renombre, si puedes oír música incluso cuando no está sonando, significa que tu oído interno funciona bien. Esto convierte al oído interno en una herramienta eficaz tanto para compositores como para intérpretes: primero puedes improvisar tus piezas y, después, tocarlas con tu instrumento para comprobar si coinciden con lo que tienes en mente. También puedes intentar cantar lo que oyes internamente usando las sílabas de solfeo do, re, mi, fa, sol, la, si. Cuando sepas qué recurso se adapta mejor a tu objetivo, anótalo y empieza a modificarlo.
Armonía y ritmo
Al hablar de armonía musical, debemos aceptar que la música puede existir sin armonía. Esta forma se conoce como monofonía, es decir, consta de una sola línea melódica. Sin embargo, cuando otra melodía acompaña a la primera y crea un contrapunto a lo largo de la canción, el arreglo se denomina polifonía. Salvo algunas piezas tradicionales y clásicas, gran parte de la música que escuchamos hoy es polifónica, ya que de ahí surge su versatilidad. No olvidemos que una simple línea de bajo también se considera armonía; por tanto, si añadimos un bajo a una pieza monofónica, esta se convierte en polifónica. Como cualquier otro mecanismo, la música también gira en torno a un epicentro. Todas las armonías fluyen hacia ese centro y se fusionan en él. Para que tu creación suene como un todo, todos los acordes, por distintos que sean, deben converger en ese centro.

Lo mejor de crear progresiones de acordes es que no hay reglas que dicten cómo hacerlo: no existen estrategias rígidas ni progresiones preestablecidas. Aquí es donde, como compositor, puedes sacar el máximo partido a tu creatividad y tus conocimientos musicales: la combinación puede empezar en cualquier lugar, continuar de cualquier manera y terminar en cualquier punto. Aun así, al crear progresiones de acordes, asegúrate de aplicar correctamente el fraseo y la forma.
Escala de acordes y melodías
Las notas musicales, al igual que los acordes, ofrecen infinitas posibilidades creativas. Sin embargo, deben guardar cierta relación entre sí; de lo contrario, la pista sonará muy extraña. Por eso, te recomendamos empezar improvisando sobre temas existentes en lugar de centrarte en una composición original. Pero si aun así quieres crear una pieza única, ¡estamos contigo! La melodía es, ante todo, el movimiento de la canción: la combinación de todos sus agudos, graves y tonos intermedios. El movimiento melódico puede avanzar por semitonos, tonos enteros o saltos. Estos saltos pueden ser pequeños o grandes y formar distintos intervalos según el ritmo. Recuerda también que cada nota de la melodía tiende hacia el acorde que suena en paralelo con ella (la tonalidad del momento).
La duración de cada nota de la melodía sirve principalmente para ajustar la densidad de notas: algunas son breves y avanzan paso a paso hacia la nota objetivo, mientras que otras duran más y se denominan notas objetivo.
Forma musical
Definir la forma acaba siendo una de las partes más interesantes de la composición musical. A diferencia de su definición convencional, la forma musical se refiere a las distintas partes de una obra, como el verso, la sección, el interludio, la estrofa, el estribillo, la introducción y el cierre. Esto significa que, cuanto más larga sea la canción, más secciones tendrá. Además, si ninguna sección se repite a lo largo de toda la pieza, se considera una composición de «desarrollo continuo». Sin embargo, como todos sabemos, no es habitual crear secciones totalmente distintas para una sola canción; al contrario, suelen repetirse para reforzar el tema principal.
Como amantes incondicionales de la música, no se nos ocurre mejor forma de devolverle algo a la industria que componer nuestro propio tema. Ahora que ya conoces todas sus etapas esenciales, ¡toma tu instrumento y un cuaderno, atrévete a dar el salto y descubre adónde te lleva!
Si buscas una forma fácil de transcribir partituras, prueba nuestras herramientas Piano2Notes y Guitar2Tabs.


